Mostrando las entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de julio de 2013

Cosechar lo que se siembra

Debo reconocer que hace mucho tiempo estaba esperando la oportunidad de poder escribir esta entrada, porque muchas reflexiones a lo largo de estos últimos tres años se mezclan con muchos recuerdos, decisiones, experiencias, errores, avances, conversaciones, risas y mucho trabajo. Hoy, al fin, puedo escribir esta entrada, para declarar desde un punto de vista muy personal lo que significa el triunfo de la Lista B Construcción Colectiva en las elecciones para la Federación de Estudiantes de la UNAP.
Durante todo el tiempo que he sido parte de Izquierda Autónoma, he experimentado aquella frase que una vez me dijo un amigo: "para hacer política, hay que tener cuero de chancho". Es cierto, uno no se mete a hacer política para que te tiren flores, te sonrían, o para tener muchos amigos. Quizás algunos sí, creen que eso pasa. Pero en realidad, es harto lo que se sacrifica, harto lo que se pelea, y harto mal se pasa a veces. Muchas de esas situaciones, las más 'difíciles', las viví con el Colectivo MovilizaT. Yo llegué desde Santiago, habiendo compartido un par de años de militancia en el ICEI de la Chile, queriendo llevar a Iquique lo aprendido en ese tiempo. Y en medio de las movilizaciones en contra de la termoeléctrica de Patache, cuando me vi arriba de un escenario leyéndole un discurso a 5000 personas movilizándose sin ninguna conducción política de parte de las organizaciones sociales de la ciudad, fue que me crucé con la gente del Movi. Yo sabía que había unos "autónomos" en Iquique, y que habían sido federación hacía un tiempo. Entonces los contacté, los vi ese día de mayo de 2011 en la marcha y quedamos de juntarnos. Mientras conocía al Oliva compartiendo un italiano, la Naira me miraba con desconfianza y me preguntaba sobre cómo era la cosa en Santiago, y entre los dos me contaban como estaban ellos, cómo estaba la política iquiqueña, y cómo estaba la UNAP. Básicamente estaba todo mal. Y de ahí en adelante, ser parte del Movi era cosa del día a día.
Intentar resumir todas las experiencias y emociones vividas ese 2011 junto con el Movi, en medio de las movilizaciones estudiantiles, serían imposible en la entrada de un blog. Basta con decir que mientras funábamos la sede regional de RN, mientras hacíamos un mitin afuera de la 1ª Comisaría de Carabineros por el asesinato de Manuel Gutiérrez, mientras colgábamos lienzos para el CONFECH en Iquique, mientras marchábamos, mientras sacábamos a Pp disfrazado de Piñera a la calle para entregar pasamanos, mientras hacíamos nuestros propios talleres de autoformación, mientras hacíamos todo lo que hicimos ese año, y nos movilizábamos, estuvimos convocando a gente que antes no se había interesado en la política. Y creo que ahí está la base de todo. Cuando conjugábamos nuestras formas de movilizarnos, con la crítica a la forma de hacer política en la UNAP y en la ciudad, estábamos convocando a gente que quizás ya se había rendido, que quizás ya pensaba que los de siempre iban a seguir por siempre haciendo lo mismo que hacían siempre. Pero de a poco fuimos haciendo lo que nuestro nombre invitaba a hacer: movilizarnos, y movilizando a los que no acostumbraban a hacerlo. Y eso hoy da sus frutos, eso hoy es lo que estamos cosechando.
Hacer política en Iquique no es fácil. Está cruzada por el caudillismo, y en gran medida por la violencia, y eso se expresa también en la política universitaria. Lo vivimos  y también, hay que decirlo, lo sufrimos. Cuando nuestra política significó la construcción colectiva, avanzaba horizontalmente, convocando gente, hasta que se topaba con el muro de la política sucia, de los acuerdos bajo la mesa, de la mentira y la hipocresía. A veces cometimos errores, cuando las pasiones nos llevaron a tomar malas decisiones, y el fervor de la convicción nos hacía mezclar la táctica con lo personal. Llegó un momento en que sentíamos tan fuerte lo que estábamos construyendo, tan profunda era la convicción, que la impotencia de toparse con los límites de la política tradicional varias veces nos hizo caer en esas malas prácticas que estábamos intentando erradicar. Pasamos por momentos muy tensos, pero con el tiempo, veo con satisfacción que supimos superarlos con la misma alegría con la que construímos día a día. ¿Cómo olvidar ese Claustro Interno del colectivo en Pica, donde incoscientemente estuvimos consolidando nuestras convicciones mientras compartíamos un disco de mariscos y una tarde de piscina?
Todo eso se transforma en experiencia, que como colectivo nos hizo crecer, quizás no tan cuantitativamente como quisiéramos, pero sí cualitativamente. Por que "lotear" nunca se nos hizo fácil, principalmente por las condiciones en las que estamos haciendo política. Un historial de elecciones truchas, federaciones ilegítimas, macuqueo del feo, caudillismo, violencia, vanguardismo, infantilismo y autoritarismo, han hecho que el enemigo a combatir sea, además, la profunda despolitización de los estudiantes de la UNAP, y de Iquique en general. A pesar de tener al fin las condiciones y la determinación para poder tomar la decisión de disputar la Federación, la incertidumbre era si se iba a lograr. ¿Cómo esperar que hubiera quórum si el estudiantado no tiene una "cultura" de las elecciones de federación? ¿Si gente que iba en segundo o tercero no había votado por una federación en toda su estadía en la Universidad? La disputa en esta elección fue contra la despolitización. Los votos los teníamos porque bastaba con cosechar lo que sembramos, y eso se tradujo en una aplastante victoria en las urnas. Pero alcanzar el quórum era una tarea muy difícil. A pesar de que nuestra lista fue validada, y al fin podemos decir que el Movi está en la Federación de la UNAP, lo que ocurrió en la elección es síntoma de lo que debemos combatir: el trabajo estará en politizar a los jóvenes iquiqueños. A eso es a lo que tenemos que apuntar. Y para eso, debemos volver a cultivar lo mismo que sembramos estas semanas. A movilizar, y politizar. A volver a creer en la acción colectiva como herramienta transformadora. Y yo, lejos, desde el otro lado de la cordillera, trataré de seguir haciendo todo lo posible por ayudar al colectivo MovilizaT a seguir este camino de revolución, compañerismo, alegría y autonomía.


Todas estas palabras las escribo con mucho cariño hacia mis compañeros y amigos el MovilizaT, porque sé que van a dar todo de sí para cumplir con esta tarea y con lo que se viene. También se la dedico en especial a mi amigo y compañero Rodrigo Oliva, porque todos estos años aguantó todo para llegar a este momento, por esos italianos, esas chelas y esas conversaciones; y también a mi amiga y compañera Naira, la Nairita, porque ella tiene toda la capacidad, fuerza y voluntad para ser la presidenta de la Federación, y desde ahí poder traer a la realidad todos esos sueños que compartimos. Un abrazo compañeros!

jueves, 6 de diciembre de 2012

Cómo representar una Dictadura



Este texto de opinión lo escribí hace unos días para el trabajo final de la cátedra de Producción de Textos, de la Facultad de Bellas Artes de la UNLP. Acá está el original. El trabajo, en general, constaba con escribir una serie de textos de diversas características (narrativo, de opinión, informativo, poético, etc) sobre una obra artística en el marco de la cultura latinoamericana. La elegida por mi grupo fue Los 80, la serie que transmite Canal 13.

------------------------



La dictadura de Augusto Pinochet, que gobernó Chile desde el violento golpe de Estado el 11 de Septiembre de 1973, hasta marzo de 1990, es considerado uno de los regímenes más sanguinarios y violentos de la historia del siglo XX. Si bien se enmarca entre una cantidad de hasta 10 situaciones simultáneas similares en la región, de todas las dictaduras militares que se dieron en Latinoamérica en la segunda mitad del siglo pasado, es la dictadura chilena la que ha sobresalido, principalmente porque fue la más larga, y especialmente por los niveles de violencia que alcanzó. Pinochet se encargó de llenar el mundo de chilenos en el exilio, que dedicaron sus años a denunciar lo que estaba pasando en su país. Pero mientras la atención se quedó en las desapariciones, torturas, secuestros y asesinatos, la dictadura operaba su verdadera victoria. La derrota a la dictadura chilena se transformó en sacar a Pinochet del poder, para que en Chile ya no se matara más; pero la violencia que las Fuerzas Armadas ejercieron en su régimen, no se quedó solo en las violaciones a los Derechos Humanos. La dictadura chilena fue artífice del primer experimento político, social, y económico, escenario real de la tesis de un grupo de estudiantes chilenos de la Universidad de Chicago, que bajo la tutoría de Milton Freedman, instalaron por primera vez, y en base a una doctrina del shock y el terror, el neoliberalismo. La victoria de la dictadura entonces, se tradujo en su profundo arraigo en la institucionalidad y marco legal chilenos, dejando amarrada incluso una constitución que hasta el día de hoy está intacta. Chile se transformó entonces en el país modelo del sistema capitalista occidental, y la sociedad chilena se transformó en una sociedad de consumo. ¿Cómo se representa esto? ¿Cómo puede el arte explicar estas transformaciones, a un nivel que sea fiel con la realidad?

La serie de televisión “Los 80”, que ya cumple 5 años al aire por televisión abierta, nos narra la historia de una familia de clase media resistiendo los embates de una época convulsionada por la violencia política de la dictadura de Pinochet. Encontramos en esta serie de televisión, una representación sorprendentemente fuerte de la época, con sus desgracias y alegrías, que ha logrado superar las limitaciones del rating y los índices económicos propios del medio, para mantenerse como líder en sintonía, en horario de estelar, y con éxito de crítica. Pero el acierto de “Los 80” no radica en su categoría de éxito televisivo, sino en su capacidad de articularse como universo representador de una herida aún abierta en una sociedad que encontró en ésta su vía de escape para mirarse a sí misma. Su éxito recae en la capacidad que tuvo de conectarse con la realidad que a miles de chilenos, más allá de su grado de militancia o claridad ideológica, les tocó vivir; capacidad que supo aprovechar la vitrina televisiva, pues no es lo mismo hacer una película, con tiempo acotado, que será vista por, a lo sumo, unos miles de espectadores, que hacer una serie televisiva de cinco años, vista por cientos de miles cada domingo por la noche.

Desde el principio, la serie se la jugó por dar esbozos de la situación social y política chilena, acorde a las fechas en las que la historia comienza; el año 82, donde transcurren los capítulos de la primera temporada, estuvo marcado por la grave crisis económica que llevó al régimen militar a comenzar a implementar las reformas necesarias para instalar el nuevo sistema político-económico. El desempleo, las incipientes protestas, las privatizaciones, la llegada de nuevas tecnologías extranjeras y la aparición de los créditos, son algunas de las cosas por las que pasa la familia Herrera en los comienzos de la serie, y que a la vez son los síntomas que experimentó la sociedad en su conjunto, como resultado de los cambios políticos y económicos que se estaban llevando a cabo. La llegada de un televisor como gran alegría para la familia, se contrasta con la súbita pérdida de trabajo del padre de familia, y los posteriores conflictos que tiene al intentar defenderse con su sindicato. La crisis económica es el eje de la primera temporada, y apertura para lo que vendría después.

Durante los años 83 y 84, debido a la grave crisis económica, los chilenos comenzaron de a poco a perder el miedo a los militares, y comenzaron a salir a la calle, comenzando una segunda ola de represión, casi más sanguinaria que la primera; mientras los primeros siete años de la dictadura fueron de desapariciones, secuestros y allanamientos por la noche, y mucho silencio, la década de los ochenta fue de combate en la calle, asesinatos a la luz del día, y muchos enfrentamientos entre civiles y la policía militar. En la serie, la hija mayor, estudiante universitaria, comienza paulatinamente a verse envuelta en las protestas, a las que apoya a pesar de la preocupación de los padres. Es así como comienza una relación con un militante de una organización clandestina llamada el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (brazo armado del Partido Comunista), y se ve envuelta en los devenires del enfrentamiento directo con la dictadura; se van al exilio, separándose de su familia, y cuando ella y su novio vuelven a Chile, ella es secuestrada por un agente de la policía secreta de Pinochet que se había hecho pasar por hermano perdido del padre de la familia, y el novio militante es asesinado. Cuando ella vuelve a su hogar, el agente deja abierta la amenaza de la vigilancia y la represión estatal. Así, durante todo este arco argumental, la serie alcanzó su máximo compromiso con la realidad de la época, al mostrar explícitamente secuestros, allanamientos, enfrentamientos armados, escenas de torturas y asesinatos, todo hábilmente mezclado con las imágenes de archivo característicos de la serie, y articulado con hechos históricos reales.


Paralelamente al desarrollo de la trama, a ese nivel político, la serie nos narra transformaciones más sutiles tanto en las dinámicas sociales, como en las subjetividades de los personajes. Juan Herrera, el padre de familia, trabajador esforzado, nos sirve de ventana para entender cómo la clase trabajadora se desbarató a manos del desempleo, se descabezó políticamente, y quedó a merced de la ola neoliberal. Así, Juan pasa de ser capataz de una fábrica textil, a vendedor en una tienda de ropa, y luego a dueño y administrador de su propia y modesta fábrica de textiles. Los valores del libre mercado instalados en la época, se ven reflejados en el arco argumental del personaje, que en circunstancias de no encontrar trabajo, recurre a la empresa y el comercio, como miles lo hicieron en la época, buscando la forma de salvar la crisis.

La despolitización es otro de los factores en los que la serie acierta. La dictadura atacó no sólo a las orgánicas políticas de izquierda, sino que también al propio ejercicio de la política en lo cotidiano, a través del miedo. Así es como Ana, la madre, cuya preocupación máxima es la seguridad de sus hijos, tiene miedo incluso de mencionar temas políticos. Rehúye los debates, y es reacia a las ideas que su hija tiene. Cuando en la radio aparecen noticias de carácter político, y Claudia, la hija, comienza a tocar el tema, Ana apaga la radio. Y es que ella es víctima también del bombardeo cultural que la dictadura instaló; al cercenar a los artistas populares, comprometidos política y socialmente, los medios de comunicación masivos, cercanos al régimen, abrieron la época de los estelares televisivos, los concursos de belleza, y las bailarinas. Ana, como la mayoría de dueñas de casa, es espectadora de un entramado cultural destinado a despolitizar y desinformar. Pero toda esta imposición tiene su resistencia.

Martín, el segundo hijo, tiene como sueño entrar a la escuela de aviación de la Fuerza Aérea. En los comienzos de la serie, debido a su vocación, tiene ciertas ideas y posturas afines al régimen militar, y por ello discute mucho con su hermana Claudia. Pero debido a un accidente, queda imposibilitado de ser piloto, y cae en una depresión que lo llevaría a acercarse a malas influencias y ambientes turbios. Es en esta misma situación que, de pronto, se encuentra con toda una cultura underground que por sí misma intenta resistir los embates de la dictadura; conoce al grupo “Los Prisioneros”, banda emblemática de la juventud ochentera, cuyas letras de denuncia social son himnos hasta el día de hoy. Martin entonces se involucra en este ambiente, y comienza a ver en carne propia la violencia de la dictadura, cuando comienza a trabajar de camarógrafo en un canal independiente que envía material fílmico al extranjero. Este arco argumental nos presenta a una juventud que se negó a alimentarse de la cultura impuesta, y comenzó a generar los focos de resistencia que estallarían en los años venideros.


La dictadura chilena se acabó cuando Pinochet decidió volver a legalizar a los partidos políticos opositores, con excepción del Partido Comunista, y juntos convocar a un plebiscito donde se decidiría si él seguía en el gobierno o no. La sociedad entera se volcó a votar que No, y Pinochet entregó el mando al presidente siguiente, comenzando la “transición a la democracia”. La dictadura chilena, así, perdió en las urnas, pero ganó en todo lo demás, pues este final pactado fue el acuerdo que necesitaba la derecha para poder consolidar los cambios políticos e institucionales que la dictadura fraguó durante los ochenta. Hasta el día de hoy, la constitución y el marco legal que Pinochet instaló hasta el último día de su régimen, siguen vigentes. La sociedad chilena, tal como lo es hoy, es producto de este régimen, y de su legado. El gran valor que tiene “Los 80”, es haber sido capaz de imponerse por sobre lógicas del negocio, y lanzarse a mostrar una época tal cual lo fue: sin caer en el lugar común de poner a la lucha contra la dictadura como un enfrentamiento entre el bien y el mal, y sin caer tampoco en la omisión de la situación política, reduciéndose a una telenovela de nostalgia generacional, fue capaz de conjugar todos los niveles de la violencia pinochetista, en una sola familia, que los enfrenta con la fuerza que la sociedad chilena enfrento a la dictadura durante 17 años. Todo esto, en horario estelar, y con el más alto rating, prueba de que los chilenos no sólo ven una serie, sino que ven un espejo, y por lo tanto en el fondo, adentro de la sociedad de consumo instalada, hay resistencia también.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Sobre por qué soy crítico con la Teletón

La excusa perfecta para revivir este blog, es obviamente, el tema del momento: la Teletón. Ya que cada año son más los "conflictos" que van apareciendo respecto a este evento, lo que hace, lo que dicen que hace, y lo que significa, que me pareció interesante lanzarme a recolectar los argumentos por los que creo que la Teletón no es la solución mesiánica, ni el clímax de la solidaridad. Y como pareciera que el tema saca cada vez más adeptos y detractores, vamos a ver si esta entrada aporta en un granito de arena a los que estamos del lado de los detractores.

Antes que todo, aclaro que no soy ningún anticristo, que odia a los discapacitados, y que odia la solidaridad y a los niños. Cada vez que digo, o alguien dice, que no está de acuerdo con la Teletón, o con parte de ella, salta una horda de fanáticos de la solidaridad a culparte de insensible, criticón, mala onda, sin corazón, desalmado, o cosas por ese tipo. Así que parto por aclarar algo básico para poder discutir en paz: estar en desacuerdo con la Teletón no es estar en desacuerdo con la rehabilitación de niños con capacidad reducida. Al contrario, es un intenta de mantener en el debate un tema que, a nuestro juicio, está mal tratado como sociedad; es querer buscar mejores formas de ayudar a esos niños. Con eso dicho, quisiera hacer otra acotación. Ya que hoy en día a los que les faltan argumentos o capacidad de debatir ideas, les gusta hacer como que los argumentos de uno son inválidos porque no tienen un número o una estadística, voy a complementar lo que digo con fuentes periodísticas, o videos, al final de la página. Así que, si piensa responder, hágalo sabiendo que ignoraré cualquier comentario como los que acabo de describir.

Lo primero es lo primero. La Teletón es un evento que dura 1 día al año. La gente va y dona su dinero que con esfuerzo se gana, durante todo ese día, y se siente tranquila consigo misma. "Ayudé", "Vamos a cumplir la meta", dicen auto complacientemente. El resto de 364 días del año, la cuenta 24.500-03 sigue abierta, y nadie, nadie considera la opción de donar su dinero en esos días. ¿Porqué? ¿Cual es la diferencia entre donar el día que se hace la Teletón, y cualquier día del año? La diferencia es, honestamente, que cualquier otro día del año, el tema no le importa a nadie. Nadie ni si quiera lo piensa. Y por eso, la Teletón tiene un efecto nefasto, y es que hace que la sociedad completa se sienta satisfecha con el trabajo hecho durante las 27 horas de amor, y el resto del año no haga un comino por el tema en cuestión. Pero lo cierto, es que la Teletón no resuelve el total de los problemas de los discapacitados, ni de cerca. Entonces, en definitiva, la Teletón nos ciega ante la verdad de que como sociedad, no somos capaces de alcanzar un sistema de rehabilitación de la gente con discapacidad, sino que sólo un parche de un año de duración.

¿Pruebas? La Teletón sólo cubre a una mínima parte de la población con discapacidad (algunos dicen que sólo un 93%). Y sólo a niños. Entonces, no es de extrañar que el mismo día que comienza la Teletón, una protesta llevada a cabo por discapacitados organizados, declaraba su rechazo a la Teletón, por ocultar el verdadero problema: la falta de un sistema de rehabilitación y tratamiento real, que alcance a cubrir la demanda real. Cuando ocurrió esto, Cecilia Bolocco, que se dirigía a participar del espectáculo, arrolló con su auto a los protestantes con muletillas y sillas de rueda, mientras carabineros los reprimía violentamente. Mientras tanto, la gente veía en su casa la vedetón.

¿Porqué la Teletón no cubre a todos los discapacitados? Porque es una iniciativa privada, y por lo tanto, sus recursos no están destinados exclusivamente a la rehabilitación, sino que también a la propaganda, y gran parte a la maquinaria necesaria para realizar el show. También, dicen, a pagarle a los artistas y animadores que voluntariosamente y con todo el corazón, trabajan las 27 horas de amor.

Sea o no cierto esto último, la verdad es que los que realmente ganan con todo esto son las grandes empresas. La gente que realmente gasta, es la que menos tiene. La cantidad de dinero que donan las empresas y privados es ínfima, en comparación a lo que ganan con este negocio. Te dicen que compres sus productos, en supermercados y multi tiendas que no contratan a gente discapacitada; te dicen que dones en bancos cuyas sucursales, en muchas ocasiones, no tienen acceso a discapacitados; te dicen que la solución es un show una vez al año, en vez de tener un sistema de salud público que garantice el acceso a la salud a todos los chilenos, incluído el tratamiento a discapacitados.

La Teletón existe porque el Estado tiene una gran falencia, y no es de extrañar que ambos estén relacionados; la Teletón nace el 78, en plena dictadura, cuando los que pensaba Chile y el Estado lo estaban desmantelando. Cuando lo público se desmembraba en pos de la iniciativa privada, que no garantiza igualdad para todos, y cuyas acciones van de la mano con el generar excedentes y ganancias. Básicamente, se cambió la lógica de la colaboración y el colectivismo, por la lógica de la competencia y el individualismo; y la Teletón, está más del lado de esta última, a pesar del discurso de unidad de todos los chilenos, del grano de arena de cada uno, o de que "Chile un solo corazón". Patrañas, la Teletón funciona más como lavado de imagen, fuente de dinero para grandes empresas y personajes de la televisión, y parche mediático de un Estado que se achica cada vez más.

La gente que se siente solidaria, sensible y caritativa, cuando dona sus luquitas en el banco, y se pasea con su sticker de donante, ¿se conmueven cuando ven las imágenes de los niños mapuches baleados en el sur? ¿Son conscientes de eso? La mayoría hace como que eso no pasa, porque es un tema un poco serio, de política, aburrido. Eso es pura hipocresía. Si de verdad los moviera la solidaridad y la compasión, todos los argumentos anteriores serían suficientes para ser críticos a la Teletón, y no alabarla como el orgullo de Chile, el país solidario. Ser crítico, es aportar a buscar nuevas soluciones, mejores, más sinceras y efectivas. La solidaridad se practica todos los días del año, en trabajar y aportar para buscar un mundo mejor en todos los aspectos, desde la gente con discapacidad, a la represión al pueblo mapuche; desde la salud, a la educación. Y la raíz de los problemas radica, al final, siempre en lo mismo, aunque algunos no lo quieran ver.

Comparto algunos links en los que me baso para escribir esto:

http://www.theclinic.cl/2012/11/30/bancos-chilenos-tuvieron-utilidades-por-mas-de-70-veces-la-meta-de-la-teleton-entre-enero-y-octubre/

http://www.elciudadano.cl/2012/11/30/60918/critica-a-la-teleton-explota-en-redes-sociales/

http://www.biobiochile.cl/2012/12/01/rechazo-provocan-condicionamientos-de-compra-de-ripley-y-unimarc-para-donar-a-la-teleton.shtml

http://www.youtube.com/watch?v=cCeigbb5LeM

http://www.biobiochile.cl/2012/11/30/por-que-odiamos-a-la-teleton.shtml

domingo, 9 de mayo de 2010

"Gobierno culiao me estai puro cagando!"


Santiago, 29 de mayo de 2008

"Gobierno culiao me estai puro cagando!" Eso dice el cartel.
Ayer fue un día raro. Me levanté motivadamente a las 8, agarré todas mis pilchas (cámaras, cinta, bufanda, carnet, etc) y salí a las 9. A las 9:30 llegué a la Casa Central de la Chile, y junto a todos los motivaos que estaban ahí partimos con carteles y todo hacia Cumming con la Alameda. La gente del ICEI no había llegado, así que pensé que estaban allá. Llegamos, y estaban lleno de miles de pingüinos y universitarios, en el bandejón central, y el tránsito no estaba cortado. Me quedé con la gente de la Chile, gritando y cantando, y me puse a grabar y sacar fotos (como la que ven, un cartel de Radio Pasta) .Entonces los pingüinos que estaban atrás empezaron a avanzar, sin que los de la Chile ni si quiera empezaran la marcha. Y entonces el bandejón central colapsó de gente y los pingüinos se tiraron a la calle sur de la Alameda. Diez segundos duró la marcha, porque al tiro llegaron 2 guanacos y 2 zorrillos, y miles de pacos que salieron de la tierra, y quedó la caga, así que corri, la lacrimógena me hacía mierda, el güanaco se metía entre los autos y micros, nosotros corriamos entre los autos y micros, y entonces me metí a las laberínticas calles del sur de la Alameda. Y corrí mucho, con mucha gente, hasta que el güanaco nos atrapó tratando de protegernos en una tienda, y entonces me dio una rica ducha. Corrí de nuevo, el guanaco nos seguía, me escondí detrás de un auto y esperé que pasara. Volví a correr hacia el oriente, y unos locos de la FAU me dieron limón, me ayudaron, y nos fuimos juntos como hermanos. Llegamos de nuevo a la Casa Central de la Chile, y me reuní con la gente del ICEI que no alcanzaron a llegar a la marcha. Y empezó el asedio, porque después de que llegaron cientos de pingüinos y universitarios, se tuvieron que cerrar todas las puertas, y los pacos tiraban lacrimógenas pa adentro. Entonces con el Álvaro subimos al techo, y vimos toda la batalla campal. Después llegó la Conny, y estabamos mirándo tranquilamente hacia la Alameda cuando nos tiran una lacrimógena al techo, y la única forma de escapar era pasar por la nube de gas, así que quedamos hechos mierdas, no veía nada, quería vomitar, y no podía respirar, me caí, me levanté, hasta que llegaron a ayudarnos. Me recuperé y empezó el rumor de que iban a entrar los pacos a desalojar la toma. Pasó el tiempo, había tensión en el ambiente, y derrepente los pacos se fueron, y pudimos irnos. Llegué a la casa, me duché, almorzé, descansé, vi Yingo esperándo que se lo tomaron pero al parecer los sacaron a todos a palos xD y me fui a ver a Café Tacuba con el Álvaro al Caupolicán; todo bacán, entrete, tocaron la raja, y a las 11 nos viramos a la toma del ICEI. Llegamos allá, dejamos nuestras weás, y nos fuimos a sociales donde estaba Marito esperándonos para una tocata acústica de Astoreka. Pescamos nuestros instrumentos y tocamos 4 temas nuestros y 2 covers. Lalala, todo bien, después sus copetitos pa pasar el frío, guitarreo piola en la toma, la banda de jazz pro y todo el webeo bailando en masa xD fogata piola, hablar con un wn de punta arenas que estudiaba antropología y que estaba mas ebrio que la chucha, y luego ir a dormir a la sala, en el suelo. Desperté hoy, como a las 11, guitarra piola, limpiar un poco y ordenar, ver una escena freak de una pelíucla donde un wn moría comiendo un tentáculo de pulpo, y después la Asamblea, que duró 2 horas y donde se decidió que la toma sigue hasta el martes. Pesqué mis weas, me vine, llegué, comí, escribí esto y ahora procedo a hacer click para subir la foto.

-----------------------
Toda esta historia la escribí hace como 2 años, cuando estábamos en toma en el ICEI (y casi toda la universidad), en mayo del 2008. De la nada me acordé de ese día que fue muy freak, y quise recordarlo publicándolo aquí.
El cartel de Radio Pasta era notable xD. Además no me acordaba ni del loco de antropología ebrio, ni de la película del wn que moría con el pulpo. Cosas freak que suelen pasar y que hay que escribir para recordar años después.

sábado, 30 de mayo de 2009

La Ciudad de los Fotógrafos


El fin de semana pasado volví a ver, por enésima vez, este gran documental chileno, y me emocionó igual que la primera vez. Mi tarea personal es hacer que todo el mundo lo vea, así que hago un llamado a todo aquel que lea esto, y que no lo haya visto, a que corra a donde su vendedor pirata más cercano, y lo consiga. Vale la pena. He aquí el tema del final de la película, de Manuel García.

martes, 15 de julio de 2008

Yo también le tiraría agua a Monica Jimenez


No sé como a alguien tan maquiavélico y conspirador como Mónica Jimenez se le ocurre que puede venir a hablar con los estudiantes poniendo sus condiciones, y pensando que la van a respetar, después de todo lo que ha pasado. No me extenderé en las culpas de esta señora porque ya escribí sobre el tema en la entrada anterior, donde queda en evidencia lo que hemos vivido los estudiantes durante los últimos meses, sobretodo respecto a una represión brutal que en la tele se transgiversa para deslegitimar nuestro movimiento. En vista de todo esto, considero totalmente legítimo y justificable el hecho de que a esta pseudo-ministra le tiren agua, porque no se merece ningún respeto de parte de la ciudadanía, ya que ha faltado a la confianza de la gente en su rol como ministra al hacer oídos sordos las peticiones evidentes de la gran parte de los actores sociales de la educación, que se han roto la espalda para dialogar con ella durante meses, y tomando todo tipo de medidas ante su constante negativa. Por eso aplaudo a la compañera que le tiró agua, y la envidio porque me habría gustado estar en su lugar, para también tirarle agua.
Ojalá llegara el día en que a Monica Jimenez, o a cualquiera de estos burgueses que nos dirijen, la moje un guanaco, para que se sepa lo que se siente, a ver si de una vez por todas la clase política se da cuenta del error que comente al no escuchar a su pueblo.

Y saliéndome del protocolo, agrego estas palabras que me salen del alma: Vieja culiá, ojalá te hubieran roto el jarro en la cara, me cago en tí y en todos los políticos rastreros, vendidos y cagones... y en los pacos también.

lunes, 23 de junio de 2008

¿Como podríamos no tener razón?


Hace unos días se cumplieron 5 semanas desde que en el ICEI nos fuimos a paro, y luego a toma, uniéndonos a muchos colegios y universidades que levantaban una huelga nacional de la que un pequeño porcentaje de chilenos está enterado. Ya teniendo experiencia en lo que es una toma (mayo del 2006), en lo que es una marcha (la de la CUT y algunas cuantas), y en como es un proceso de movilizaciones, esta vez definitivamente fue distinto. Por primera vez estaba en Santiago, en el centro mismo del país, donde, como suele decirse, "está todo pasando". Aunque me perdí las primeras acciones, como la funa al consejo universitario, de a poco me fui involucrando en el proceso, yendo a marchas, yendo a la toma, participando en eventos, incluso tocando con Astoreka. Y mientras más me involucré, comencé a presenciar un nivel de violencia, tanto física como sicológica, hacia nosotros los estudiantes como personas y también hacia el movimiento como proceso. Vi con mis propios ojos como los pacos golpeaban a un secundario que iba caminando a mi lado por un parque sin hacer nada; vi como un guanaco tiraba agua al balcón de un departamento, y como también lanzaba agua a estudiantes que caían a un río porque se encontraban al borde de la baranda; vi como un auto atropellaba a un motociclista frente a nosotros, y como los pacos, viendo lo que ocurría, no hacían nada, preocupados de golpear y atrapar a los manifestantes; vi como sin provocación alguna los pacos disolvían marchas pacíficas, llegando incluso a interrumpir, mediante zorrillos y guanacos, un recital de Juana Fé en la Plaza de los Héroes. Me mojaron con sus chorros de agua infestada de químicos que me hacían arder la piel, casi me atropelló un zorrillo, lanzándome su gas, mientras yo trataba de grabar la represión desmedida e injustificada que estábamos viviendo. Y también, cada día luego de lograr escapar de la represión semanal, llegaba a mi casa agotado, hambriento, muchas veces por quedar atrapado en la Casa Central de la Chile, con los pacos afuera, sin dejarnos comer, y al prender la tele veo a la ministra Mónica Jiménez (a.k.a. la vieja culiá) diciendo una cantidad incontable de mentiras por minuto. Teniendo la oportunidad de ejercer, mediante los medios, su deber moral como miembro de la clase política chilena, el cual es hacer valer la voz del pueblo, se dedicó durante todo este mes a atacar de una forma descarada toda expresión de parte de los estudiantes, totalmente convencida de que nuestro movimiento no tenía fundamentos, diciendo que recurríamos a la violencia y nos negábamos al diálogo, cosa que los medios masivos (prensa y TV) respaldaban totalmente, mediante noticias alejadas de la verdad, influenciadas por líneas editoriales conservadoras y elitistas, que evolucionaron desde el 2006, aprendiendo de su grave error, que fue darle un espacio en la televisión al movimiento estudiantil. Así fue como este año, por más que lo intentáramos, no logramos llamar la atención de los medios de otra forma que no fuera dejarnos reprimir por los pacos, cosa que en las noticias se transgiversaba con titulares como "Estudiantes protagonizan graves incidentes", o "Estudiantes inician graves disturbios". Hicimos de todo para llegar a la gente, para demostrar que los medios mienten y dar a conocer nuestro petitorio: la funa a Yingo, los videos en Youtube, conferencias de prensa, la Educatón, eventos y marchas culturales, ferias ciudadanas, marchas pacíficas, gritos creativos, tarreo en las calles, y muchas tantas ideas para de alguna forma llamar la atención de la gente. Pero a pesar de eso, todavía en la tele nos muestran como maleantes, y aunque he constatado en la calle que mucha gente nos apoya, la mayoría le cree a la TV.
Sé que todavía queda mucho por hacer y aunque ya volvimos a clases, espero que sigamos movilizados, porque durante este mes, un día tarreando en la Alameda con Ahumada, me pasó algo que me confirmó que no tengo excusas ni razones para rendirme, y que lo que hemos hecho es algo totalmente legítimo, y que ni los medios ni los políticos cínicos van a apagar los movimientos sociales: estaba yo pidiendo monedas para que los cabros de la toma de la Casa Central pudieran comer, cuando me encontré con 2 cuicos de Vitacura, estudiantes de la FEN, que no me dieron ni 5 pesos, y que me obligaron a explicarles todo nuestro petitorio para nada, porque mientras les explicaba lo que era el aporte Fiscal Directo se reían entre ellos. Me enojé, se fueron, y seguí tarreando, cuando de pronto se me acerca una caballero que me contó que él todos los días se sentaba a pedir monedas, y que vivía en la calle; me dio 200 pesos. Yo le dije que no se los podía aceptar, y le devolví 100 pesos, porque me dijo que no me iba a aceptar de vuelta la otra moneda, porque él quería aportar, ya que estaba de acuerdo con nosotros, y que él no sabía ni leer ni escribir, ni había tenido educación, y no quería que otros estuvieran en su situación. Me contó de donde era, le conté lo que estábamos haciendo, y nos despedimos. Y luego pensé: ¿Como podríamos nosotros los estudiantes no tener razón?

lunes, 10 de diciembre de 2007

Hace 1 añito

Hace un año se murió Pinochet. Y eso. xD Acá les dejo un poema de Eduardo Carrasco:

Los chilenos
Texto de Eduardo Carrasco

Yo te digo sí
tú como chileno
me dices que no
y ya somos dos
Yo te digo sí
tú me dices no
viene otro chileno
me dice tal vez
y ya somos tres
Yo te digo no
por darte un placer
tú me dices sí
por verme llorar
el otro chileno
dice que si no
y otro que se agrega
más chileno aún
dice que más rato
y ya somos cuatro
Yo no sé qué hacer
antes era sí
ahora es que ya no
digo que es mejor
tú dices que es peor
otro dice más
otro por favor
y como es chileno
quisiera ser gringo
y ya somos cinco
Éste es de derechas
éste de la izquerda
yo prefiero el tino
en estas cuestiones
y no me defino
Uno dice bueno
otro dice malo
uno que se calla
y otro que lo avala
Ahora viene un sexto
que trae a un amigo
que dice tampoco
en pleno banquete
y ya somos siete
Luego viene el ocho
con el nueve a cuestas
dicen que las armas
con el diez y el once
digo democracia
pero el doce afirma
que no está de acuerdo
por fin llega el trece
con su comitiva
hasta el veinticinco
Todos dicen ¡basta,
es una amenaza!
pero el veintitrés
que estaba escondido
saca una pistola
llega el treintayocho
a salvar la afrenta
en nombre del pueblo
es decir del grupo
que va desde el treinta
hasta el mil cuarenta
incluyo al noventa
No me digas nada
dice el ciento cuatro
cada cual es dueño
de sus opiniones
Viene el ciento cinco
le da un puñetazo
se divide el pueblo
desde el ciento seis
hasta el mil dos treinta
queda el ciento cuatro
con los que no piensan
como los setenta
y se van sumando
hasta el mil cuarenta
todos disidentes
de los setecientos
Llega el mil trescientos
Así se va armando
la nueva tendencia
porque el cinco mil
alza su bandera
y ataca al tres mil
porque no hay derecho
que el cinco millones
le robe las tierras
al tres mil quinientos
Llega el dos mil uno
engaña al cien mil
y arma su partido
con el seis mil doce.
Así el que más sufre
es el tres millones
que no tiene nada
y no está de acuerdo
La fracción armada
del cuarenta y siete
con el veinticinco
tiene una escisión
Todos los partidos
del último censo
protestan airados
forman un concilio
para dividirse
por el calendario
pero no hay más jefes
en el vecindario
El doce millones
que es recién nacido
pide que lo lleven
a un país vecino
él no está de acuerdo
con el remolino
Una voz responde
en la batahola
queda prohibido
lo no obligatorio
se acabó la historia
viene un reglamento
suenan los disparos
llega un regimiento
El recién nacido
va y pide clemencia
el legislador
le da un puntapiés
se acaba la cuenta
llegó Pinochet.

Y un vídeo Ubi Sunt, grabado alrededor de esos días, el año pasado.


Feliz Día de los Derechos Humanos :P

jueves, 22 de noviembre de 2007

Lo más patético de Internet

*Lo que usted está a punto de leer contiene una dosis fuerte de odio y garabatos de parte mía (además del video de un imbécil); considérese advertido.

Bueno, en realidad no sé si será lo más patético de Internet, pero al menos es lo más patético que yo he visto. El sobrino de Pinochet grabándose con una webcam, mientras dice "son 17 años que no puedo vivir tranquilo, (...) que me siento un paria en mi propio país". Pobrecito sobrino de Pinochet :( 17 años de democracia en los que ha estado triste, en los que se siente mal, en los que no está contento. Pobre, pobre pinochetista. Pobre, no puede salir a matar, no puede hechar a marxistas al exilio, no puede llenarse los bolsillos con la plata del Estado, no puede pasarse por la raja los ideales del pueblo.
Mas encima, este gobierno marxista-leninista de Bachelet lo persigue, persigue a todos los pinochetistas; no saben que ser pinochetista es amar a la patria...

Fachos culiaos, cosas como esta me hacen sentir bien, me confirman que están cagaos de la mente y doy gracias por no ser uno de ellos.
Y un mensaje pal cagao de la mente de los videos, pal sobrino de Pinochet; mátate weón, anda a llorarle a tu tío, y no contamines Youtube con tus videos de mierda.

Igual es chistoso verlo xD